Un investigador Australiano muestra como convertir hojas de residuo en campo en biocarburante como co-producto de la elaboración del tequila. Pero el agave puede ser cultivo energético y ofrecer electricidad y calor además de tequila y etanol.

Recientemente un investigador Australiano, el “Associate Professor” Dr. Nanjappa Ashwath de la Central Queensland University muestra como usar las hojas que quedan posterior a la elaboración del tequila. Pero el agave puede ser cultivo energético.

Al género Agave (del griego αγαυή, “noble” o “admirable”) pertenecen plantas suculentas pertenecientes a una extensa familia botánica del mismo nombre:Agavaceae, conocidas con varios nombres comunesagavepitamagueycabuya,fiquemezcal. Su centro de origen está es una planta verde y morada en México (los grupos humanos originarios de esta región aprovecharon esta planta desde hace por lo menos diez mil años; además de usarlos por sus fibras o por el aguamiel, obtenían de ellos el mexcalli, un maguey cocido con altas concentraciones de azúcares2 ), aunque actualmente se distribuyen desde el sur de los Estados Unidos hasta Bolivia. Se reconocen más de 200 especies pertenecientes a este género con una gran diversidad en cuanto a formas tamaños, colores y estrategias de vida. Se calcula que el género surgió hace unos 12 millones de años.

 

BIOGAS, BIOCARBURANTES, CALOR Y ELECTRICIDAD

Las posibilidades son infinitas. El residuo sólido que deja en el campo el agave puede ser utilizado en cosechas mecanizadas y reemplazar el consumo térmico y eléctrico de la propia instalación para producir Tequila. Sin embargo también es posible, aumentar la producción (area sembrada) y tener una fracción de la producción dedicada a etanol o a biomasa con fines de producir mediante digestión anaerobica biogás, o eventualmente hasta tener una combustión controlada para producir electricidad o calor (o ambas cosas).

Los 36 billones de galones de etanol que van a consumir los EEUU hasta el año 2022 podrían ser producidos en aprox. 5 millones de hectáreas de plantaciones de Agave. En Méjico existen más de 100 millones de hectáreas de terreno marginal donde se podrían establecer plantaciones de Agave.

Los residuos de la industria tequilera (mayormente las hojas) pueden convertirse en combustibles renovables (briquetas, pellets) que son posibles de quemar en una caldera. El bagazo de la industria tequilera, hoy en día simplemente produce metano y emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo son posibles de usarse ya sea en forma integrada con la elaboración de la bebida alcohólica, como también  en su plantación dedicada en zonas marginales, lo cual es de un potencial muy elevado dada la cantidad de tierras donde puede ser cultivado el agave.

El profesor Australiano Nanjappa Ashwath dice que el agave hace mucho más que producir tequila. Haz click para escuchar el audio.

Según una investigación publicada en Sciencedaily, la planta del agave tiene un mayor rendimiento energético y resistencia al cambio climático que el maíz.

En el estudio, los científicos destacan que el agave es una materia prima única por su alta eficiencia de uso del agua y la capacidad de sobrevivir sin ella.

Sin dejar de mencionar que su cultivo no produce un impacto ambiental en el suelo y se adapta muy bien a lugares semiáridos, por lo que en poco tiempo se podría convertir en materia prima para producir biocombustibles sin afectar a la industria del tequila, ya que el biocombustible sale de los desechos.

La producción sostenible de este biocombustible podría también estimular las economías de México, África y Australia.