Usar biomasa en el sector del olivar y la viña en Chile y Argentina podría incrementar la productividad y competitividad. Casos de éxito.

Cada vez que alguien saborea un vino, pone punto final a toda una cadena de esfuerzos y trabajos que terminan por desembocar en el caldo embotellado. Muchos kilómetros y jornadas atrás, la elaboración de ese vino ha ido exigiendo numerosas tareas. Entre ellas: arar la tierra alrededor de los viñedos, podar algunos tallos frescos de las viñas, vendimiar, prensar la uva, vigilar la fermentación del mosto, guardar el vino en barricas, embotellar, sarmentar, la etapa final de ese laborioso proceso llevado a cabo en diferentes épocas del año. Los sarmientos, los tallos ya secos de la viñas y al inicio del otoño llenos de racimos de uva, se podan al final de cada temporada vinícola y esta actividad, a la que llaman sarmentar, exige un duro trabajo, puesto que se realiza a mano, meses después de la vendimia. En la Ribera del Duero, por ejemplo, tras cortar los palos uno a uno, juntarlos y trenzarlos en un manojo, se utilizan para asar a la brasa chuletas de cordero y lechazo, y como materia de combustión para la gloria, un sistema de calefacción a ras del suelo que en tierras castellanas aseguran que inventaron los romanos. ¿Qué otra utilidad pueden tener los sarmientos?

 

Olivares y biomasa a partir de hueso de aceituna, orujos y podas

La producción de aceite de oliva, el producto más destacado del olivo, es fuente además de numerosos subproductos con un contenido energético importante. En los últimos años se está generalizando el uso racional de estos subproductos para consumo industrial y doméstico en la generación de calor. Estos subproductos son llamados biomasa del olivar.

El proceso de obtención del aceite de oliva en las almazaras, principalmente por centrifugación y en un reducido número por prensado, genera como subproducto el orujo. Por cada tonelada de aceituna procesada se obtiene aproximadamente 0,2 toneladas de aceite de oliva y 0,8 toneladas de orujo.

Es decir, una campaña media genera unos 2.960.000 t/año de orujo con una humedad aproximada del 60%-65%. El orujo generado en las almazaras se almacena en balsas para su procesado posterior, que puede tratarse de un proceso físico de segunda centrifugación, también llamado repaso y/o un proceso químico en las extractoras, obteniéndose aceite de orujo.

Una opción alternativa a la extracción es destinar el orujo repasado a la producción de energía eléctrica, previo secado hasta una humedad aproximada del 40% para facilitar la combustión del mismo. En torno a un 30% del orujo generado en Andalucía se somete a este proceso.

El orujo, una vez secado y sometido al proceso de extracción de aceite, se transforma en orujillo. Se trata de un subproducto con una humedad en torno al 10% que tiene unas buenas propiedades como combustible, con un poder calorífico en torno a 4.200 kcal/kg en base seca, y que puede utilizarse tanto para generación de energía térmica en industrias como para generación de energía eléctrica. En una campaña media genera unas 684.000 t/año de orujillo. Existen 7 plantas de generación de energía eléctrica con orujillo en la región, con una potencia total instalada de 67 MW, lo que supone una capacidad de consumo de 422.000 t/año. El resto, 262.000 t/año, estarían disponibles para consumo térmico.

Una parte del orujillo generado en las extractoras se autoconsume en la propia instalación, tanto en el secado del orujo como en calderas para generación de vapor para el proceso.

En algunos casos, y de forma cada vez más frecuente, el secado en las extractoras se realiza mediante cogeneración con gas natural, lo que supone para las extractoras una fuente de ingresos adicional por venta de la energía eléctrica producida. La cogeneración implica un menor autoconsumo de orujillo en la extractora, lo que hace que quede disponible para otros usos.

En Andalucía existen 1.400.000 Ha. de olivar, que en una campaña media producen unas 4.000.000 de toneladas de aceituna. De éstas, en torno a 3.700.000 t/año se destinan a obtención de aceite de oliva, y las restantes 300.000 t/año van a industria de aderezo de aceituna de mesa.

El gasoil se pone por las nubes y es posible producir calor y electricidad con los residuos de biomasa del sector de olivar

La cantidad de aceite que se produce es de unas 800.000 toneladas anuales. Además, este cultivo y sus industrias derivadas generan una serie de subproductos con un contenido energético importante. Mediante una tecnología adecuada, puede obtenerse a partir de ellos tanto energía térmica como eléctrica e incluso bioetanol. Los subproductos susceptibles se valoración energética son: orujo, orujillo, hueso de aceituna y poda de olivar. A continuación se describen cada uno de ellos, su obtención, potencial, características generales y aprovechamiento actual.

La aceituna está compuesta por un 85% de pulpa y un 15% de hueso. Debe diferenciarse entre el hueso generado en las industrias de aderezo de aceituna de mesa y el obtenido en el proceso de obtención de aceite de oliva y de orujo.

Las industrias de aderezo deshuesan aproximadamente la mitad de la aceituna que procesan, para comercializar la aceituna sin hueso, lo que supone unas 22.500 t/año de hueso entero que se utiliza en calderas para la obtención de energía térmica.

Respecto a la aceituna destinada a obtención de aceite de oliva, prácticamente toda se deshuesa en mayor o menor medida tras la molturación, mediante un proceso de separación pulpa-hueso, bien en la almazara o bien en la extractora. En este caso se obtiene el hueso triturado, en una cantidad de unas 370.000 t/año.

El hueso es un combustible de unas características excelentes: elevada densidad, humedad en torno al 15%, granulometría muy uniforme y poder calorífico en torno a 4.500 kcal/kg en base seca. Es muy adecuado para usos térmicos, tanto en el sector industrial como doméstico y residencial.

Tradicionalmente se ha utilizado en calderas de industrias del olivar, tanto almazaras como extractoras, así como en otros sectores como el cerámico, granjas, etc. En la actualidad cada vez están cobrando más importancia los usos en el sector doméstico y residencial para suministro de agua caliente sanitaria y calefacción. La tecnología ha experimentado un gran avance, importándose en la actualidad equipos con muy alto rendimiento y bajos niveles de emisiones. Para facilitar el acopio de combustible se está comenzando a comercializarse el hueso en sacos de 15 kg, de fácil distribución y manejo, óptimo para su uso en el sector doméstico, y con un precio considerablemente menor al de otros combustibles de similares prestaciones, como el pellets de madera.

El olivar destinado a aceituna de mesa debe ser podado cada año, mientras que el destinado a la obtención de aceite de oliva se poda cada dos años. Como media, puede considerarse que 1 ha de olivar genera 3 toneladas de poda, por lo que de media se generan más de 2.000.000 de toneladas de poda al año.

En la actualidad, la mayoría de esta poda se quema o se deja en el propio suelo, con el consiguiente riesgo de incendios y el no aprovechamiento de ingentes cantidades de energía.

Maquinaria para tratar podas

El ejemplo de Andalucia y la biomasa

Andalucía es la primera comunidad autónoma en España en biomasa para generación eléctrica, con 18 plantas que suman casi 257 megavatios que equivaldría a la electricidad anual que consumen 364.000 viviendas. Sólo en este año, se han puesto en marcha 50 megavatios, lo que supone que la región haya alcanzado ya el objetivo de 256 megavatios previsto para el año 2013 en el Plan Andaluz de Sostenibilidad Energética 2007-2013 (Pasener), estrategia de la Junta de Andalucía que apuesta por el impulso de las energías renovables, el ahorro y la eficiencia energética como pilares del nuevo modelo energético. A las citadas plantas también se suma la energía que aportan las 16 plantas de aprovechamiento del gas de vertedero, con un total de 26,27 megavatios.

Mapas de instalaciones y uso de biomasa en Andalucía (España).

Los cultivos energéticos: plantar biomasa para reeplazar (ahorrar) combustibles 

Tanto Chile como Argentina, tienen enormes potenciales en el área de la biomasa. La productividad de sus tierras, el recurso hídrico y la enormidad de zonas con terrenos con potencial para reforestar o generar plantaciones dedicadas a biomasa es simplemente enorme. El potencial de combinar una cierta cantidad de tierra y recursos a reemplazar y por tanto ahorrar, en el uso de combustibles fósiles se abre a partir de ahora como una nueva alternativa. Tanto los montes, como las plantaciones dedicadas cercanas tienen  ventajas. Según se trate de distancias largas o cortas, es posible la conveniencia de generar pequeñas plantaciones por ejemplo de alamos o eucaliptos en alta densidad (6 a 10 mil plantas por hectárea) y turnos de rotación corto (2 a 5 años) durante un periodo de vida útil de las plantaciones, en torno a 15-20 años.

Recolección de alamos como cultivo de rotación corta (video)